Por qué nos enseñan...
¿Por qué nos enseñan a creer que somos una persona, es decir, una entidad viviente, separada del “resto” de la vida? Porque el ser humano, hace rato, ha renunciado a su verdadero ser y se ha limitado al mundo de lo visible. Y así, puede vivir en la ilusión de que es alguien con voluntad autónoma, que va de un lado para el otro, que hace algo y con ello podrá conseguir determinados beneficios. Pero, en realidad, no tenemos a dónde ir. Sólo existe una puerta para que pasen por allí nuestros deseos. Esa puerta se llama Aquí. ¿Por qué no vemos esa puerta? Sencillamente, porque hablamos con nosotros mismos para no verla. Puesto que soy el silencio, no tengo a dónde ir. Esto es lo único que podemos compartir. Lo demás, son todas experiencias personales, que a veces coinciden, como piezas de un rompecabezas, pero en muchas otras ocasiones no encajan. El silencio que soy es el silencio que eres. Y no tenemos a dónde ir porque este silencio es lo que vive aquí. Pero quien...