Atención no es concentración

La atención no es concentración. Cuando se concentra, como hacen la mayoría, ¿qué sucede cuando se concentra? Se reprime a sí mismo, resiste, rechaza cualquier pensamiento excepto ese en concreto, una acción determinada. Pero esa concentración produce resistencia, por tanto no trae libertad. Por favor, obsérvelo en sí mismo, es algo muy simple. Sin embargo, si está atento, atento a todo lo que sucede en usted, atento a la suciedad, a la inmundicia de la calle, atento a la suciedad en el autobús, atento a sus palabras, a sus gestos, a cómo le habla a su jefe, su sirviente, un superior, un subordinado, atento al respeto y a la insensibilidad hacia los subordinados, a las palabras, a las ideas, si está atento a todo esto, sin intención de corregir, entonces de esa atención surge una forma de concentración diferente. En ese momento, estará atento al entorno, al ruido de la gente, a la gente discutiendo a gritos, a usted deseando que se callen, que dejen de hablar, mirando a otra parte; estará atento a los colores, a las costumbres y, aun así, la concentración seguirá. Esa concentración no es exclusiva, no requiere ningún esfuerzo. Mientras que la simple concentración exige esfuerzo.

Obras completas, tomo XV

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