Durante la meditación
"Durante la meditación, especialmente cuando se practica con los ojos cerrados, hay momentos en que la sensación de la postura adoptada cambia por otra irreal en la que nos parece que el tronco se alarga o acorta, o que cambia radicalmente la orientación del cuerpo dentro de la sala de meditación. Todo esto es normal y se acompaña de una gran relajación. Cuando profundizamos en la interiorización, lo primero que se produce es una inhibición automática de los sentidos (pratyahara). Los cinco sentidos ordinarios dejan de funcionar de la forma acostumbrada, o mejor aún, los órganos de los sentidos funcionan como siempre pero, de alguna manera, nuestra conciencia se desconecta de estos órganos. Es decir, podemos oír, ver, etc., a nuestro alrededor, sin que nos afecte en modo alguno lo que vemos, oímos, etc. Además, como extensión de esta inhibición sensorial, se puede distorsionar el sentido de ubicación e incluso se pueden percibir las sensaciones visuales, auditivas, etc., deformadas. Es como si lo que hasta ahora siempre había constituido una realidad incuestionable, perdiese credibilidad. Por supuesto, todas estas sensaciones son pasajeras, preludio para una mayor interiorización y normalmente muy placenteras. No hay que centrarse en ellas…, solo hay que ser conscientes de lo que sucede, sin establecerse en tales experiencias, sin que nos afecten."
- Texto: José A. Offroy Arranz