SE APRENDE A MEDITAR, MEDITANDO
Mi buen amigo Babaji Sibananda de Benarés, a menudo me comentaba: "El camino más directo hacia el Ser es la meditación". Con alguna frecuencia recuerdo que el mejor consejo que me dieron en la India fue "medita" y ese es el mejor consejo que yo podría dar a los demás: "medita". La meditación es una necesidad especifica de todas las épocas, no solo de esta, y se aprende a meditar, meditando. No tiene ningún secreto y está al alcance de todas las personas. Nos enseña a vivirnos hacia adentro, pero así nos prepara para vivirnos también mejor hacia afuera. En la medida en que uno está más sosegado, puede compartir ese sosiego con los demás y evitar inútiles conflictos o confrontaciones.
La meditación es una práctica muy antigua y que implica el cuerpo y la mente. No resulta fácil en los primeros intentos porque la mente siempre está enredando y no quiere detenerse. Es víctima de una gran agitación, alimentada por apegos y aborrecimientos. Es como si en la mente del ser humano hubiera una disfunción y en principio tuviera una marcada resistencia a la calma. Le cuesta centrarse en el momento presente y tiende a externalizarse desmesuradamente. No es una mente que podamos con facilidad dominar y correctamente dirigir. La mayoría de las veces la mente nos piensa y por eso el gran místico Kabir dijo que era un fraude, un timo. Nos ansía, y padece todo tipo de obsesiones, miedos infundados, traumas y complejos, contradicciones profundas y la intoxicación de emociones insanas como celos, rabia, envidia, resentimiento y tantas otras. Así la mente nos perturba y encadena, y añade sufrimiento al sufrimiento. Pero es esa misma mente la que tenemos que educar y adiestrar para que en lugar de que nos ate, nos libere. Para ello, una de las técnicas más fiables es la meditación, si bien debe asentarse en una ética genuina y el cultivo del entendimiento correcto que es sabiduría.
Existe numerosas técnicas de meditación y yo mismo tengo escrito un libro que se titula "Cien Técnicas de Meditación", pero cada persona irá encontrando las que se avienen mejor con ella y le son más útiles. El secreto está en practicar con asiduidad y en la medida en que aprendemos a mirar hacia adentro, sabremos mirar más lúcidamente hacia afuera, y al ir estando más sosegados y claros, también mejoraremos mucho la relación con los demás, seremos más cabales y menos neuróticos, encontraremos una manera más equilibrada de sentir y ser.